Luján más allá de la misa papal: patrimonio colonial, museos y cocina para quienes llegan antes o se quedan
La visita del 11 de noviembre cambia la logística de la ciudad, pero el centro histórico, los museos y el paseo ribereño siguen abiertos para quienes amplíen su estadía.

La misa papal del 11 de noviembre convertirá a Luján en destino de más de un millón de visitantes, y las reservas hoteleras para esa noche están prácticamente agotadas. Quienes puedan llegar un día antes o extender su permanencia encontrarán una ciudad de más de doscientos años, con patrimonio colonial, museos provinciales, cocina francesa preparada por misioneras y un paseo junto al río.
El operativo previsto cerrará el acceso vehicular al centro durante la celebración y desplegará vallados por dos kilómetros sobre la avenida principal. Según el material disponible, llegar el 10 o partir el 12 permite recorrer la ciudad sin las restricciones que impondrá el dispositivo de seguridad y logística.
La basílica y sus accesos durante la jornada
La basílica, construida entre 1890 y 1935 en estilo neogótico ojival, no estará accesible el día de la misa, ya que funcionará como sede logística del escenario principal. El templo tiene planta en forma de cruz, una nave central con la imagen de la Virgen y torres desde las que se obtiene una vista panorámica de la ciudad. En el subsuelo funcionan un Museo Histórico y una Cripta, que conviene planificar con cuarenta y ocho horas de diferencia respecto de la celebración.
Museos de la plaza Belgrano y del transporte
Sobre la plaza Belgrano se concentran dos museos que también permanecerán cerrados durante la jornada papal. El Museo Udaondo ocupa el edificio que fue el primer cabildo de la villa, en 1755, y comprende además la llamada Casa del Virrey, donde Rafael de Sobremonte pasó unas horas en 1806 durante las Invasiones Inglesas. Desde 1923 funciona como Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Buenos Aires, y ambos edificios fueron declarados monumentos históricos nacionales en 1942. A metros de allí, el Museo del Transporte, inaugurado en 1941, conserva la primera locomotora a vapor del país, conocida como La Porteña, un hidroavión con el que se realizó el primer vuelo entre Europa y América del Sur, y los caballos criollos Gato y Mancha, que recorrieron el trayecto de Buenos Aires a Nueva York.
Gastronomía entre peregrinos
El restaurante L'Eau Vive es una parada habitual entre peregrinos y visitantes. Está atendido por misioneras de Vietnam, Polinesia, Congo, Kenia y Perú, y ofrece cocina francesa, antes de cuya comida principal las hermanas cantan alabanzas.
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