Mariano Moreno vuelve a apostar al zapallo gigante y regala semillas para quien quiera animarse
El municipio abrirá el martes 13 la inscripción del concurso Ciudad Zapallo 2026-2027, con capacitación y entrega de kits. La primera edición la ganó Daniel Ceferino Panitrul, un ladrillero de Los Hornos, con un ejemplar de más de 23 kilos.

Soy Ludmila Ferreyra y esto es una de esas historias que a uno le reconcilian con la función más vieja del periodismo: contar lo que hace la gente común en el pueblo común. Esta vez me toca contarles qué se viene en Mariano Moreno, esa localidad neuquina parada sobre el Valle del Covunco, a la vera del arroyo que le da nombre, donde la tierra todavía guarda la memoria de cuando fue colonia agrícola y pastoril y el zapallo era casi un emblema familiar.
El martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, el municipio y el área de Producción (PRODA) van a abrir la convocatoria para la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo 2026-2027. La cita es en el Balneario Municipal, un punto que ya funciona como corazón de los encuentros comunitarios, y la entrada es libre: no hace falta anotarse antes, alcanza con acercarse ese martes para sumarse, recibir capacitación en el momento y retirar, sin costo, el kit de semillas con el que cada vecino podrá arrancar su propia huerta.
Una convocatoria abierta, también para los que nunca sembraron
Lo que me parece importante remarcar, porque a mí como lectora siempre me pasa, es que la propuesta no le habla al productor con décadas de experiencia ni al ingeniero agrónomo: les habla, sobre todo, al vecino de toda la vida que quiere empezar. Lo dijo con todas las letras la propia organización: pueden anotarse tanto quienes llevan años trabajando la quinta como quienes nunca plantaron una semilla y tienen ganas de intentarlo en el patio de casa, en el balcón o en la vereda.
- Capacitación presencial el mismo día del lanzamiento, a cargo del PRODA y el municipio.
- Entrega gratuita de kits de semillas a quienes se inscriban en el concurso.
- Posibilidad de participar sin experiencia previa: la convocatoria apunta a huerteros familiares y a productores con trayectoria.
- Acceso libre y gratuito en el Balneario Municipal de Mariano Moreno, desde las 10 de la mañana.
Daniel y el zapallo que le cambió la temporada
El ganador de la primera edición se llama Daniel Ceferino Panitrul, tiene 57 años, vive en el barrio Los Hornos -a unos ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno- y trabaja como ladrillero sobre la margen del arroyo Covunco, en un taller que montó él mismo en 2008 después de haber aprendido el oficio en el horno de otro. Lleva más de dos décadas haciendo ladrillos y, desde hace tres, también hace huerta: cultiva papas, tomates y zapallos en el mismo predio, con semillas que le acercó el municipio.
“La producción de ladrillos me ayudó a vivir”Daniel Ceferino Panitrul, 57 años, barrio Los Hornos, Mariano Moreno
En la última temporada, Daniel cosechó un zapallo de 23,560 kilos que se llevó el primer puesto del concurso. Detrás de él, en el podio, quedaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un ejemplar de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos. Tres nombres, tres familias, una misma comarca mostrando que el zapallo gigante volvió a ser un cultivo posible.
La política pública como anillo al poroto
A la responsable del área de Producción municipal, Carolina Gez, le tocó acompañar a los huerteros durante todo el ciclo anterior. Ella fue quien condensó en una frase lo que pasó en ese primer año: 'Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde'. La idea del programa, justamente, es retomar la tradición agrícola del Valle del Covunco -donde funcionó la antigua colonia agrícola y pastoril- y ponerla en marcha otra vez desde las mesas de cada familia.
Mañana, en lo de Daniel, el plan es simple: cargar el auto temprano, pasar por el Balneario Municipal antes de las diez para anotarse, retirar el kit de semillas que le corresponde y, si el tiempo ayuda, volver a Los Hornos con la pala y los plantines listos para empezar una nueva temporada en el mismo terreno donde conviven el horno de ladrillos y la quinta de zapallos. Porque como me dijo Daniel con una media sonrisa: este año van por los 25.
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