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Martes, 20 de octubre de 2026
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Safari corta de raíz el negocio de transformar correos electrónicos en códigos para espiar a los usuarios

La actualización de septiembre de 2026 del navegador de Apple cierra el paso a empresas que convertían el mail en identificadores únicos para seguir a la gente en distintos sitios, sin necesidad de cookies

MR
Malena RíosTecnología · · 3 min de lectura
Safari corta de raíz el negocio de transformar correos electrónicos en códigos para espiar a los usuarios

Es como si alguien tomara la dirección de tu casa, la transformara en un código secreto y luego pudiera reconocerte cada vez que entrás a cualquier local del barrio, incluso sin que nadie te haya dado una tarjeta de identificación. Eso es, en términos simples, lo que hacían las empresas que Safari acaba de bloquear: tomar una dirección de correo electrónico, convertirla en un identificador único y usarla para seguir el recorrido de una persona por sitios web que no tienen relación entre sí, sin recurrir a las cookies ni a ningún otro archivo guardado en el dispositivo.

Cómo funciona el esquema que Safari acaba de desactivar

  • El usuario escribe su correo para registrarse en un sitio o suscribirse a un boletín.
  • Ese dato puede terminar en manos de empresas externas que lo transforman en un código único.
  • Ese código permite reconocer a la misma persona mientras navega por páginas no relacionadas.
  • El rastreo funciona sin cookies y sin archivos guardados en el dispositivo del usuario.

Con la actualización de septiembre de 2026, el navegador de Apple dejó de comunicarse por completo con los proveedores que operaban bajo ese mecanismo. La restricción alcanza a iPhone, iPad, Mac y Vision Pro y funciona bloqueando la dirección completa del servicio involucrado, de modo que modificar el formato de una solicitud no alcanza para evadirla. Entre las primeras compañías afectadas figuran LiveRamp, ID5, UID 2.0, Permutive y Audigent.

El antecedente directo es la restricción de cookies que Safari aplicó seis años atrás. En aquel momento, parte de la industria publicitaria migró hacia los identificadores basados en correo electrónico como alternativa. Apple argumenta ahora que ese método es más persistente que las cookies: una dirección de correo suele mantenerse durante años y se usa desde múltiples dispositivos, lo que hace casi imposible borrar el rastro sin cambiar la cuenta. Cancelar la suscripción a un boletín o cerrar sesión no elimina el identificador ya creado: el tercero conserva tanto el correo como el código asociado y puede sumar datos con cada nuevo formulario que complete el usuario.

Apple estableció una distinción relevante para los editores de contenido: está permitido usar datos propios de los lectores, siempre que no intervenga una empresa externa capaz de vincular esa información con la actividad del usuario en otros sitios. Un medio puede sugerir artículos a sus suscriptores, pero no puede entregar esos datos a un intermediario que opere fuera de su plataforma.

Qué cambia para el usuario común

Para el lector habitual, la consecuencia es concreta: iniciar sesión con el correo en una página ya no alimentará automáticamente un perfil de navegación compartido con terceros. La medida tiene consecuencias directas para el mercado publicitario, ya que varias compañías del sector dependían de ese flujo de datos para sostener parte de su negocio. Criteo, una de las firmas globales de publicidad digital, informó a sus inversores que el impacto de la decisión de Apple se sentirá en sus resultados. El cambio reaviva además el debate sobre el modelo publicitario basado en datos personales y abre una nueva pulseada entre los navegadores y la industria de la publicidad programática.

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Malena RíosTecnología

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