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Una noche en el Colón: Flórez cantó a Gardel, Chabuca Granda y se acordó de su casa de Lima

El tenor peruano volvió al teatro con un programa que mezcló a Mozart, Rossini y Donizetti con canciones populares. Antes y después del escenario, habló de sus inicios con la guitarra, del modo en que los años cambian su manera de cantar y del trabajo con chicos que sostiene desde hace años con Sinfonía por el Perú.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Una noche en el Colón: Flórez cantó a Gardel, Chabuca Granda y se acordó de su casa de Lima

Lo primero que se escuchó esa noche en el Colón, antes de que la orquesta se acomodara y las luces bajaran del todo, fue un murmullo de butacas. Era el rumor de un público que ya se sabía de memoria la mayoría de los títulos del programa pero que igual se acomodaba en la silla con la expectativa de siempre. Y entonces salió Juan Diego Flórez, saludó con esa sonrisa suya que parece de ensayo pero termina siendo genuina, y arrancó con las primeras arias. Después, cuando el teatro todavía aplaudía de pie, se sentó, pidió una guitarra y cantó un Gardel. Y después, una Chabuca Granda. La velada del 22 de septiembre fue eso: el cruce entre un repertorio de gran ópera y un costado más íntimo, más de fogón, que el tenor peruano viene cultivando desde hace tiempo.

De la música criolla en casa al rock y la trova

Yo lo vi desde la platea y, te confieso, me llamó la atención lo cómodo que se lo vio con la guitarra en la mano, casi como si el Colón fuera un bar de Lima y no uno de los templos de la lírica mundial. Esa comodidad tiene una historia que él mismo se encargo de contar. Flórez conto que en su casa se escuchaba musica criolla y que despues se intereso por el rock y la trova, y que a los quince anos ya tocaba la guitarra y escribia canciones, sin imaginar todavia que se dedicaria a la opera. De esa etapa, dijo, mantiene el gusto por explorar y cantar, una especie de curiosidad que despues se llevo puesta al escenario lirico.

“La eleccion de las canciones que lleva al escenario tiene un componente personal. Puede decidirse por una melodia, por una letra o por el recuerdo asociado a una pieza. Incluso hay ocasiones en las que prueba temas en el camarin y resuelve alli que compartira con el publico al terminar el concierto.”Juan Diego Flórez

Los anos, las palabras y el oficio de cantar

En la charla con la prensa, despues del concierto, el tenor se detuvo en algo que a mi me parecio clave: como cambian las obras cuando uno las canta durante mucho tiempo. Para Floez, los anos de trabajo permiten encontrar nuevos sentidos en las palabras y en las frases musicales. La preparacion vocal, explico, sirve para comunicar lo que vive cada personaje y acercar al publico historias cuyos sentimientos siguen siendo reconocibles aunque hayan sido escritas siglos atras. Es una idea que uno comparte cuando ve a un cantante de larga trayectoria: la misma aria que veinte anos atras sonaba a exhibicion virtuosa, ahora suena a confesion.

Sinfonia por el Peru: musica como herramienta para chicos y jovenes

Hay una linea que Florez repite seguido y que esa noche volvio a aparecer: la idea de devolver algo de lo que recibio. El tenor sostuvo que el trabajo musical con ninos y jovenes puede ayudarlos a desarrollar confianza, escucharse y colaborar. Tambien vinculo su decision de compartir conocimientos con el acompanamiento que recibio durante su propia formacion. Cuando hace musica con los participantes del proyecto, senalo, busca transmitir herramientas relacionadas con la expresion y el fraseo, porque para el la ensenanza abre posibilidades que exceden el aprendizaje de un instrumento o del canto. Me quedo dando vueltas esa frase: ensenar como una forma de acompanar, mas alla de la nota afinada.

La velada termino con el teatro de pie y con el pedido de un bis mas que ya no se concedio. Pero dejo una imagen que a mi, te soy honesta, me sigue dando vueltas: la de un tenor que puede cantar a Rossini con la misma naturalidad con la que se sienta a ras del escenario, toma una guitarra y se larga con un tango. Esa mezcla, que en otros sonaria forzada, en el sale con una naturalidad que tiene que ver con su historia y con sus quince anos escribiendo canciones en Lima. Una noche para comprobar, una vez mas, que la opera y la cancion popular no son mundos tan alejados como a veces se cuenta.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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