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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Zapala muestra amonites gigantes con espinas de hasta 12 centímetros

El Museo Olsacher expone una colección de Quintucoceras de entre 135 y 137 millones de años, hallada en Neuquén a fines de 2015.

LF
Ludmila FerreyraSociedad · · 2 min de lectura
Zapala muestra amonites gigantes con espinas de hasta 12 centímetros

Quien se acerque al Museo Olsacher, en el centro de Zapala, va a encontrar en sus salas una colección de fósiles que, según el museo, no tiene precedentes para la ciencia. Son amonites del género Quintucoceras, moluscos prehistóricos que habitaron un mar interior hace entre 135 y 137 millones de años, en un territorio que hoy forma parte de la provincia.

Un hallazgo durante el mapeo geológico

Los ejemplares aparecieron a fines de 2015, mientras personal del propio museo, junto al Servicio Geológico Provincial, hacía trabajos de relevamiento y mapeo geológico en el marco de la Ley Provincial de Cartas Geológicas N.º 1986. Según la información disponible, el tamaño de los fósiles y las espinas que recorren sus caparazones dejaron en claro, desde el primer momento, que se trataba de algo fuera de lo común.

Sacarlos del terreno no fue sencillo. Para recuperarlos sin dañarlos se usaron técnicas parecidas a las que se emplean con huesos de dinosaurios, y a comienzos de 2016 los especialistas organizaron una campaña específica. Después los trasladaron a los laboratorios del museo, donde fueron limpiados y preparados para su estudio.

El ejemplar que más llama la atención

  • Especie: Quintucoceras macrospinatum.
  • Diámetro: puede superar los 50 centímetros.
  • Espinas: largas y gruesas, de hasta 12 centímetros.
  • Nombre: macrospinatum significa espinas grandes en latín.
  • Género: agrupa cinco especies identificadas a partir de numerosos ejemplares hallados en distintos niveles estratigráficos.

El género fue presentado a la comunidad científica en marzo de 2026. Los fósiles, además de mostrar cómo era la apariencia de estos animales, permiten reconstruir sus relaciones ecológicas: se alimentaban de crustáceos, bivalvos, peces y otros cefalópodos, y a su vez eran presa de grandes reptiles marinos como los ictiosaurios y los pliosaurios.

Los ejemplares ya están expuestos en las salas del museo, que funciona como una visita concreta para quien quiera ver paleontología de primer nivel sin salir del país, en la zona cordillerana neuquina.

LF
Ludmila FerreyraSociedad

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